A l e j a n d r o G
ü e r r i
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COMENTAR, SUGERIR, PROPONER a:
Los amigos de Jonathan
Jonathan entraba al negocio con dos frases.
–¿Llegó algo nuevo de acción?
No importaba qué le dijeras; él repetía:
–Bueno, después paso.
Nunca consumía nada pero, más que fastidio, sus apariciones
provocaban curiosidad entre nosotros. Vivía en la cuadra del negocio y en un
mismo día podías verlo pasar vestido de rapero; onda Matrix, sacón de cuero
negro y gafas oscuras; con el guardapolvo blanco del colegio; y de entrecasa, en
jogging y remeras de cuello deforme.
El diálogo se mantuvo un par de meses con pocas variantes:
–¿Qué entró de terror?
–¿Cuáles tenés con Julia Roberts?
El que lo atendía, se lo contaba a los otros en el cambio de
turno, y la bola corría... Cuando trabajás en un negocio a la calle, la energía
de las personas que entran y salen, marca los hitos del día. Jonathan irradiaba
incoherencia y espontaneidad. Su conversación sin fines de lucro acentuaba la
cosa automática y vacía de las charlas entre empleado y cliente hasta volverlas
cómicas. Al salir del negocio, repetía en voz alta lo que le habías dicho, como
si fueran las respuestas de un examen.
En poco tiempo más se volvió un tema central de conversación,
y las preguntas las empezó a recibir él.
–¿Cuál es tu película favorita?
–¿Y la que menos te gusta?
–¿Quién te cae mejor de nosotros?
Le aburría responder. Era un esfuerzo que te concedía a
veces, porque otras cortaba de golpe el hilo de la charla y se iba.
A Jonathan, en realidad, le interesaba hablar de sus temas.
–No sabés qué quilombo…
era el pie que se daba para salirte con cualquier asunto de
su familia, del barrio, del país, del planeta y empalmar una historia con otra
hasta agotarse y bueno, después paso.
Tenía quince años y cursaba todavía la primaria. Su mamá era
portuguesa; un opa de pastillas su papá; y había una tía que lo malcriaba con
vacaciones a Mar del Plata y a Río. Ninguno de ellos ocupaba en su imaginario un
lugar tan definitivo como su hermana. Era el encargado de cuidarla y esa misión
representaba para él su chapa de ingreso en el mundo adulto. Tres años menor, la
vimos pasar varias veces por la vereda de la mano de Jonathan.
[...]
Una alucinación para sobrevivir
Soñé que se morían tres personas.
Estaba en una fiesta en la mansión de un conocido que no
tiene mansión.
En la barra pedí dos copas de champagne.
Me dieron una con la base rota.
En un pasillo me encontré con tres ex compañeros de trabajo.
Uno dijo que le gustaría trabajar por su cuenta pero que tenía un pibe y le era
imposible renunciar al sueldo.
Brindamos.
Subí una escalera y me crucé con una chica que me gusta.
–¿En qué andás?
–Vos –le dije– me gustás.
Mi ex ex suegra y su prima quieren tener sexo conmigo y con un pibe medio rubio
que parece de cera.
A la una y media de la tarde suena el teléfono en casa.
Una voz tenebrosa:
–Vas a morir esta noche.
En casa, a la noche, una mujer de anteojos y pelo corto habla de una novela:
–Una alucinación a veces nos ayuda a sobrevivir. Muchos prisioneros en los
campos de concentración se soñaban arriba de un árbol de manzanas.
“No me dejes arriba, / no me dejes seco”: Radiohead en la radio.
Bajo el agua de la ducha, otra revelación:
–Se terminaron los sueños.
Mañana, seguro, hago arreglar el duchador y el bajo-mesada.
Un cuerpo muerto sobre la cama, tapado.
Vuelvo a mirar: nada.
Miro otra vez.
Una mujer idéntica a Mercedes Sosa me dice algo que no entiendo.
En el ambiente de al lado, se oye: “Ya morí de espaldas, nena”.
Así de básicos: nosotros y los sueños.
No queda más nada.
Vacío y fin de fiesta.
De nuevo el despertador.
Sigo vivo.
F I N
Estos tres relatos son inéditos y forman parte de una serie
en proceso que saldrá a fines de 2008.
Comentarios, sugerencias, propuestas:
alejandro@niusleter.com.ar
NOTAS
MÚSICA
~ Entrevista a Albert Plá
| Rolling Stone | Diciembre, 2003 |
~ Entrevista a Molotov
| El Sitio.com
| Noviembre, 1999
|
~
Entrevista a Blur
| El Sitio.com | Diciembre, 1999 |
CUALQUIERA
~ Anteojos
| La mujer de mi vida | Agosto,
2005 |
~
Paisaje con muñeco | León en el bidet | Diciembre, 1999
|
LIBROS
~ Once tipos
de soledad, de Richard Yates
| Rolling Stone
| Febrero, 2003 |
~
En otro
orden de cosas, de Fogwill
| R. S.
| Marzo, 2003
|
~ La
crítica de las armas, de J. P. Feinmann
| R. S.
| Mayo, 2003
|
~ Papá, de
Federico Jeanmaire | R. S. |
Julio, 2003 |
CIUDAD
~ Informe
sobre Agronomía | Junio, 2006 |
~ Recorrido por Barracas | Marzo, 2005 |
Podemos llamarlo un día
El que sigue es el primer poema del libro Podemos llamarlo un día, que sacó Ediciones del Dock en 2005.
Open Door
Crecer fue tu locura, no esperar por años
la visita de una familia enterrada,
a la sombra de la glorieta, sin cordones,
con un triple en la mano, mientras tajante
la sentencia bullía en tu cabeza: la puerta
se abre, sí, pero nadie sale.
Sueño con eso
y con el banco de piedra y con la voz
de tu hermano como el cable que un poste
tiende a otro. Ya es hora de afeitarte,
aunque en el pabellón no haya luz
y el presente sea un destello
en las hojas de la máquina.
Se consigue en librerías de Buenos Aires, sobre todo en las de Corrientes.
También te lo podés bajar COMPLETO ahora. O en un rato.
Hola, Harvey
Va a salir en marzo de 2008. Surgió después de ver la película Harvey (1950), y tiene tres partes: "¿Qué tal?". "Paciencia, amigos" y "Buenas noticias". Mientras se deja ver, está en etapa de diseño y cajoneo.
Todo y nada
Una noche, hace unos años,
sentí una voz: “Buenos días,
Elwood”. Vi a un conejo
blanco, alto como yo,
echado contra un farol,
y adiviné su nombre:
“Harvey
quiero que conozcas
la ciudad. De noche,
se pone maravillosa”.
Fondo blanco
Harvey y yo
nos sentamos en los bares,
bebemos unos tragos
y de golpe,
las caras de todas las personas
se vuelven hacia mí y sonríen:
“No sabemos su nombre, señor,
pero es usted muy amable”.
Harvey y yo
nos regocijamos
con esos momentos dorados.
Los extraños pronto son amigos,
nos cuentan
las cosas terribles y maravillosas
que han hecho.
Sus esperanzas, sus penas,
amores y odios, todos muy grandes
porque nadie trae nada pequeño
a un bar.
Tiempo compartido
Ya lo verás,
iremos
a un sitio encantador.
Tras las rejas, un guardia
dice:
“yo las construí.
Es sencillo:
cerrar
abrir”.
Si nos hacen pasar
allá unos días,
no te aflijas, Harvey:
todo lo que brilla
necesita oscuridad.
Fe
Siempre creí que uno es
lo que refleja su cara,
que los ojos no dejan
lugar a confusión...
¿Dice
que tome una ducha
de agua helada?
¿Qué tiene en mente,
doctor? Pregunte,
pregunte que halaga:
es un placer
tener con quien conversar
sobre la vida.
Soltar los globos
Si siete veces caigo,
ocho me levanto.
Me equivoqué
a la perfección
todos estos años.
Es dura la vida, Harvey,
y hay que ablandarse
para atravesarla.
Ya está
No quieras que todo
siga siendo lo mismo:
el doctor te precisa
más que yo ahora
y hay cosas
que no corrompe
el tiempo.
A tu salud, Harvey:
por la amistad.
Creación, desarrollo y corrección de contenidos
Puedo
:Para contactarte, escribíme a: alejandro@niusleter.com.ar
Al final, de las muchas cosas que uno hace, algunas
le salen mejor. Suelen ser las que más le gustan.
Hola, ¿qué tal?
Soy Alejandro Güerri. Nací y vivo en Buenos Aires,
tengo treintaiuno.
Desde 2002, hago
Ñusléter
y doy talleres
literarios.
Podemos llamarlo un día, mi primer libro,
salió en 2005 por el sello Ediciones del Dock (ver un
comentario).
Me recibí
de licenciado en Letras en diciembre de 2001.
Antes, durante y después, trabajé en periodismo, docencia,
publicidad, etcéteras.
Acá podés ver mi
CV.
Gracias por leer.
Que estés muy bien,
Alejandro
Contacto: alejandro@niusleter.com.ar
A los amigos.
A la familia.
~
Ñusléter 24hs |
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