A í t a
~
Nací en Avellaneda, Buenos Aires, en 1975.
Escribo y colaboro con textos e ideas en distintos proyectos: Ñusléter, Ñuspéiper, GraFiTi -escritos en la calle-, Adonde va la lluvia, Ensayos en vivo, LosMalllevados, Cámara Flashera.
Me interesan las relaciones entre comunicación y creación colectiva.
Forastero
Estoy en Babia, llevo lentes de sol
y auriculares. La tarde está blanca
de luz y ensordece el bullicio.
Traigo las suelas finitas,
en la ropa el polvo de los caminos,
la piel de la cara quemada.
Quiera o no, subrayo la frontera.
Soy el que alienta los deseos
de traspasarla y el argumento
del que monta guardia.
Lo diferente nos tira
como temor o deseo.
Pero ¿me van a repeler o asimilarme?
¿Soy una amenaza? ¿Un mensaje
de invasores? ?Un pionero del exilio?
Uno que desafía la armonía:
¿qué nos une y nos iguala?
¿Qué nos distingue?
Me buscan rasgos familiares,
me interrogan centinelas:
"¿Qué dejaste atrás?"
Tierra.
"¿Qué se te dio por meterte en esta?""
La vida cuesta menos,
se ve más horizonte.
"¿Tan fuerte es la esperanza
para mandarte a territorio ajeno?"
¿La esperanza es quedarse?
Yo le tengo fe a mis pasos.
"¿Qué llevás en la mochila?"
Papeles, unas frutas, un licor.
Diviértanse con los apodos,
con los ademanes que tapan
los huecos de las palabras,
con la tonada antes que se diluya
y se me pegue la música de su acento.
El futuro me reclama
la memoria,
lo mismo que el pasado,
que se borra
y se rescribe.
Nihilismo mágico
Nada por aquí...
Nada por allá.
Poemas de Lengua extranjera, libro en preparación que espero publicar durante 2010.
Dock Sud
El
río parece un zanjón,
un
obstáculo que saltan los puentes.
No
tiene nombre, casi no corre,
pero
hay días que se desborda,
cubre
las calles y hace naufragar
los
muebles de las casas bajas.
En
las orillas crecen plantas negras,
grises,
plateadas, flores de humo
que
destilan un perfume de azufre
y
se tragan el aire de las noches.
Al
Norte del Sur hay un límite, un borde:
Dock
Sud, embebido de combustible,
de
sustancias misteriosas, clandestinas;
abundan
sirenas, alambrados, candados, carteles,
precaución,
peligro... Tan inflamable
que
en cualquier momento explota...
¿Ves
ese señor canoso de camisa marrón,
que
silba como un tiroteo y lleva esa caja pesada
hasta
la camioneta? Tiene los ojos grandes
como
un dibujito: se esfuerza en mirar
a
través de esta oscuridad. Es un mutante,
está
lleno... Mirá cómo se ríe lisérgico,
cómo
se divierten con la mujer de la parrilla...
¿Aquel
pibe con equipo de gimnasia
azul
y amarillo, que hace señas de paliza
al
diariero? Tiene el cuello largo
de
querer asomarse por el borde
de
este pozo. El otro es Saporiti,
el
cogote corto y gordo, lleno de gritos:
¿hace
cuánto que no va a la cancha?
¿Y la nenita que juega con el perro gris
en el cordón, y mira cómo la autopista
le pasa volando el barrio? La nariz chiquita
para respirar poco. El aire no es bueno,
se ponen barbijos de coca.
¿Viste que no hay muchos pájaros?
¿Ves
aquellos que se juegan la vida
en
el pool de la esquina?
Tuta,
Huevo, Quiquito, Mandarina.
No
paran de jugar al truco
de
las mil señas... Si te ven caminar
ya
saben a dónde vas, y a qué.
Hay que
estar en todas. Siempre despierto
para
que no te madruguen... Y ojo
cuando
mirás a la gente a los ojos.
Tenés
que ser auténtico. Acá
se le cae
la careta al mundo.
–¿Todo
bien, gente? –Por ahora.
Se
vive en presente; se sabe
que
el pasado es la otra vuelta.
La
noche hace obvio todo
lo
que el día pretende esconder.
Cuando
sale el sol, duele,
felizmente:
un día más es otro día.
Y
muy poco cambia todo.
Ey, tícher
Hello,
my name is
Fernando,
silence, please,
I
am the teacher,
no,
nací
acá en Avellaneda,
I’m
Argentine,
no
sé, no conozco, no fui,
studied,
particular, porqueeeh
sí,
me
gusta.
“el
imperio necesita voluntarios,
paga
el estado, yo
tiendo
puentes”
¿Qué palabras conocen in English?
Shopin. Yes,
¿cómo? La pley. Yes,
es
una marca. Supermán. Good,
Cíber.
Polís.
¿Qué más? Cartún. Ok.
Bueno,
please, busquen five, así, five
para
la próxima: cuando coman
miren
los paquetes,
cuando
miren los diarios, la TV...
Attention.
¿Qué? The end?
Bien,
seguimos,
no,
tomorrow no,
pasado,
bye bye,
no
se olviden las palabras.
De Épica chusma, Ediciones del Dock -colección "El pez plátano"- Bs. As., 2007.
Podés leer el libro completo en formato PDF haciendo clic acá.
Acá
podés ver imágenes y videos de la presentación.
En Ñusléter
#177 está el poema "Salud". Y
en el sitio Las afinidades electivas una versión anterior de "Pito, Pin Floi y Guauguau".
Otra Mujina
Después de la cena había ido al pasaje a juntarse con los pibes de la cuadra. Ya no les daba para otro picadito así que se quedaron charlando en ronda y empezaron a contar historias de miedo.
Los abuelos y padres de uno de los más grandes (trece anos) venían del interior, y contó las apariciones de La Luz Mala, La Llorona, El Ánima Mula y otras leyendas del campo. Para amenizar la velada y contribuir al clima, por la esquina pasó el ciruja del barrio, se detuvo y les echó una mirada amenazadora. La rueda siguió en tensión creciente, los tonos de voz bajaban y aumentaban el deleite y el espanto. Cerca de medianoche, ya todos se preparaban para volver corriendo, meterse en sus camas y sufrir pesadillas.
Cuando el grupo se dispersó, los chicos se fueron caminando en distintas direcciones. Él esperó a salir de la vista de sus amigos para correr los metros restantes hasta su casa. Llegó a la puerta de calle, la abrió y cerró en un instante, prendió la luz, cerró con llave y se quedó un momento con la espalda apoyada contra la madera. Todavía no estaba a salvo. Le quedaba enfrentar el miedo ridículo y profundo de todas las noches: caminar los veinte metros del pasillo, doblar, subir la escalera, cruzar el patio y entrar a su casa temiendo que algo surgiera de la oscuridad para atacarlo.
Quiso darse coraje y apagó la luz. Dio cinco pasos decididos y vio una silueta doblar desde la escalera y dirigirse despaciosa hacia él. Con el cuerpo electrificado, volvió atrás y encendió la lámpara: los ojos desorbitados vieron que la figura de negro que se le venía encima tenía la cara lisa, ni ojos ni nariz ni boca. No podía gritar. Se dio vuelta y cuando metió la llave en la cerradura, la luz se apagó.
Al desmayarse golpeó la cabeza contra la puerta (tenía un chichón en la frente). El ruido despertó a los padres, que lo encontraron tirado en el pasillo. Por suerte, no podía recordar lo que había pasado.
Publicado en el N º 4 de la revista Pipí Cucú.
Aparición
Siempre quise ver algo sobrenatural. Una ex novia mía vivió en una casa antigua con el fantasma de su abuela que prendía y apagaba las luces y el equipo de audio en medio de la noche y hacía crispar a la gata, que se encaramaba en armarios y soltaba alaridos. Tuve una alumna particular de inglés que alquiló una casa en la que las repisas se vaciaban delante de sus ojos y las porcelanas estallaban contra el suelo y tuvo que llamar a un pai, un sacerdote o algo así para hacer un exorcismo. Un amigo tuvo una charla serena con su padre muerto: se sentaron a desayunar juntos. Y participé en decenas de rondas donde se contaban historias de miedo y de asombro algo menos creíbles que las anteriores, donde tuve que inventar para hacer mi aporte, pero no me sentía genuino y esa sensación debía traslucirse en mis relatos. Envidiaba a las personas que de veras habían presenciado lo inexplicable.
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Durante la década de los ’90 en Buenos Aires, a medida que la situación económica se fue poniendo más y más difícil, comenzó a notarse en pequeñas acciones de la vida cotidiana que nuestros vecinos de sociedad, en vez de volverse más sensibles y solidarios, se pusieron más ortivas y canutos.
A continuación algunos ejemplos.
#1. Garrones
Históricamente, el carnicero separaba los huesos inútiles de las reses, y se los regalaba a alguna persona que se los mangueara, le cayera bien o quisiera seducir. Con los sucesivos aumentos del valor de la carne, los huesos dejaron de ser una “sobra” para transformarse en un “costo”, y ahora sobre el mostrador ensangrentado puede verse la bolsita de “huesos para perros” con su precio módico y mezquino.
#2. Cualquier verdura
Siguiendo la lógica de su colega el carnicero, el verdulero comenzó a cobrar el perejil y los ramilletes de verdurita que le dan sabor y aroma a los guisos, las sopas, los pucheros, etc., y que solían ir de regalo con la compra de otros ingredientes para esas delicias de bajo costo, donde las moneditas hacen diferencia.
#3. En llanta
Además de ser un medio de transporte digno, sano y no contaminante, la bicicleta es una alternativa al encarecimiento del pasaje de colectivo. Alcanza con arrimarse a los furgones de los trenes en las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde para ver la cantidad de laburantes que van a trabajar pedaleando. A la par, muchas estaciones de servicio (y gomerías) empezaron a prohibir inflar las ruedas de las bicis con sus compresores; otras sugieren o exijen el pago de cincuenta centavos por el servicio. Casi todas las bicicleterías adhieren: si uno no necesita arreglos ni accesorios, el aire tiene precio.
#4. Amargos
¿Será por el tiempo que lleva hacer la gauchada? ¿Por el costo del gas? La cuestión es que la mayoría de los bares, fondas, bufetes y bolichones cobran un peso el agua caliente para matear, que encima muchas veces viene hervida y quema la yerba y la lava a la tercer cebada.
Otro ejemplo de bar, la punta del ovillo:
Hoy en día, sobre todo con la explosión del mercado de celulares, todo el mundo es más consciente del costo de una llamada, pero quince o veinte años atrás, uno podía entrar a un bar y pedir prestado el teléfono. A partir de los ’90 si bien 2 ó 3 minutos salen 20 centavos, la llamada se cobra un peso. La situación comenzó a cambiar con la privatización de la telefonía. Primero aumentó la tarifa y la consciencia del gasto. Después las compañías cubrieron las zonas más rentables con teléfonos públicos. Hoy la actitud canuta ya nos resulta lo más razonable. Si no, hacé la prueba de pedir prestado un celular para hacer una llamada a ver quién te lo presta: nadie tiene crédito.
¿Por qué pasó todo esto?
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Texto leído y ampliado en la segunda edición de Ensayos en Vivo, y publicado en la Antología de EEV Vol. 1 (Ensayos en libro, 2009).
Me dedico a crear y desarrollar contenidos para distintos medios, especialmente a escribir y corregir textos para sitios web, como www.biensimple.com, www.clan-2000.com, www.jugarcomochicos.com.ar, entre otros.
En 2009 tuve la suerte de trabajar con varias ONGs de Santa Cruz (Bolivia) en el proyecto “Adonde va la lluvia”, donde realicé una capacitación del personal en herramientas web 2.0, mientras creábamos el primer boletín de Plataforma Unidos.
También hago traducciones del y al inglés: entre mis últimos trabajos se cuentan el sitio web de la agencia www.remolino.org, y los subtítulos en inglés de los documentales “Agujeros en el techo” de Malena Bystrowicz y “La batidora” de Gustavo Laskier.
Desde 2002, junto con Alejandro Güerri, coordino talleres de escritura creativa online y en distintos lugares de Buenos Aires.
Acá podés ver mi Curriculum Vitae.
Proyectos en los que participo:
Para comunicarte conmigo podés escribir a fernando#niusleter.com.ar